De acuerdo con con un proyecto de la Universidad Panamericana y la Fundación Domec, denominado ODISEA, factores como el estrés, inestabilidad familiar y depresión, influyen demasiado en los jóvenes que ingieren de manera explosiva bebidas alcohólicas.
El proyecto pretende determinar los patrones de conducta del bebedor, la prevalencia de la ingesta de alcohol, así como repercusiones de su consumo irresponsable.
La primera parte fue una Encuesta Inicial de Prevalencia de Patrones de Consumo de Alcohol, en la que participaron mil 485 jóvenes de la universidad encargada del estudio.
De acuerdo con el l Test de Identificación de Trastornos Debidos al Consumo de Alcohol (AUDIT por sus siglas en inglés), realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), fue posible realizar un moni con respecto a su ingestión de alcohol, con lo cual se pudieron clasificar en tres grupos.
En un parámetro de 0 a 40, los universitarios fueron colocados en diferentes grupos de acuerdo a su consumo alcohólico y a su conducta.
Los resultados finales fueron que 73 por ciento no presentó problemas con su forma de beber, éste es un grupo de bajo riesgo; el de riesgo moderado, con problemas no tan graves al beber alcohol, representó 24.7 por ciento.
Mientras que el 2.3 por ciento de los jóvenes entró en el grupo de alto riesgo, pues tienen problemas serios de dependencia al alcohol y alteraciones en su conducta.
El consumo excesivo representa impacta negativamente en la familia y en la sociedad. Y no sólo los episodios depresivos hacen que los jóvenes decidan tomar demasiado, hay otros factores, como problemas para relacionarse, una familia fracturada, las ideas arraigadas sobre el consumo del alcohol y la insatisfacción en algún aspecto de su vida.
Redacción





















